República Dominicana.- Un estudio del Boston Consulting Group (BCG) sugiere que el uso de medicamentos GLP-1 podría estar asociado a una transformación en los hábitos de consumo dentro de los hogares, no solo en los usuarios, sino también en las personas que conviven con ellos.
De acuerdo con el informe del BCG Center for Customer Insight (CCI), basado en encuestas realizadas a más de 1.500 usuarios en nueve mercados, alrededor del 70% de los encuestados afirma que en sus hogares se han producido cambios en lo que se compra, come y bebe a raíz del uso de estos tratamientos.
El análisis plantea que la canasta de consumo tendería a reordenarse hacia productos con mayor valor funcional, especialmente aquellos asociados a proteínas, fibra, frutas y vegetales, mientras que categorías como alcohol, dulces y chocolates registrarían descensos en el consumo reportado.
Según el estudio, se observan variaciones como aumentos en el consumo de frutas y verduras, proteínas y alimentos ricos en fibra, mientras que otros productos vinculados al placer o consumo ocasional mostrarían reducciones en los hogares analizados.
El documento también señala que una parte de los usuarios prioriza productos por sus beneficios funcionales, como mayor aporte proteico o nutricional, por encima de otras variables tradicionales de compra.
Uno de los hallazgos destacados del informe es que el impacto no se limitaría al individuo que utiliza GLP-1, sino que podría extenderse al entorno familiar, donde aproximadamente siete de cada diez usuarios reporta cambios en los hábitos alimentarios del hogar.
En cuanto al gasto, el estudio plantea que la reducción en consumo de alimentos no necesariamente se traduce en un ahorro directo, sino en una reasignación del presupuesto hacia tres áreas principales: costos asociados al tratamiento, ahorro o inversión, y otras categorías de consumo.
BCG también proyecta que, en un escenario a mediano plazo, categorías como indumentaria, calzado, belleza y cuidado personal podrían experimentar un crecimiento relevante hacia 2030, aunque estos escenarios dependen de la evolución del uso de estos medicamentos y de los hábitos de los consumidores.
El estudio identifica además distintos perfiles de usuarios, lo que sugiere que no existe un único comportamiento de consumo asociado a GLP-1, sino múltiples motivaciones que van desde el manejo de salud hasta objetivos estéticos o de estilo de vida.
Finalmente, el informe concluye que las empresas deberían considerar estos cambios como tendencias emergentes, ajustando sus estrategias de portafolio y segmentación de consumidores, especialmente en lo relativo a productos funcionales y hábitos de consumo en el hogar.





