Por: αηтσηια нαѕвυη
La República Dominicana celebra su independencia cada 27 de febrero como símbolo de soberanía y libertad. Sin embargo, más allá del hecho histórico proclamado en 1844, existe un legado aún más profundo: el nacimiento de una identidad cultural propia.
La independencia permitió que el pueblo dominicano se reconociera como nación, con valores, tradiciones y símbolos que lo distinguen en el mundo.
Raíces que construyen quiénes somos
La identidad cultural dominicana surge de la mezcla de tres grandes herencias: taína, africana y española. De los taínos conservamos palabras, alimentos como el casabe y una conexión con la tierra. De África heredamos el ritmo, la espiritualidad y la resistencia. De España, el idioma y tradiciones que forman parte de nuestra vida cotidiana.
Esta fusión dio origen a una cultura única que se expresa en la música, la gastronomía, las festividades y la manera cercana y solidaria de ser dominicano.
El verdadero tesoro
La identidad cultural es una forma de independencia permanente. Vive en el merengue, la bachata, el carnaval y en cada expresión artística que refleja nuestra historia colectiva.
En un mundo globalizado, preservar nuestras raíces es un acto de conciencia y orgullo. La independencia nos dio libertad; la identidad cultural nos dio propósito.
Celebrar el Mes de la Patria es también reconocer que el verdadero tesoro de la nación dominicana no es solo su territorio, sino la identidad que une a su pueblo y proyecta su esencia hacia el futuro.
Con cariño (y pensamiento crítico): Millyhas




