Santo Domingo, RD– La Unidad de Oftalmología y Cataratas de República Dominicana conmemora el Día de la Prevención del Glaucoma, celebrado el 12 de marzo, con un llamado a la importancia de la detección temprana de esta enfermedad ocular. El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo y afecta principalmente al nervio óptico, responsable de transmitir las señales visuales desde el ojo hacia el cerebro.
¿Qué es el glaucoma y cómo se desarrolla?
El glaucoma es una enfermedad crónica, progresiva y silenciosa que avanza sin mostrar síntomas hasta que el daño al nervio óptico es considerable. La afección ocurre debido al aumento de la presión intraocular, un desequilibrio en la producción y drenaje del humor acuoso, un líquido encargado de mantener la salud ocular. Este aumento de presión puede causar pérdida gradual de la visión si no se detecta a tiempo.
Existen dos tipos de glaucoma:
- Glaucoma de ángulo abierto: El drenaje del humor acuoso es parcial, lo que provoca un aumento gradual de la presión ocular.
- Glaucoma de ángulo cerrado: El drenaje se bloquea abruptamente, lo que genera un aumento rápido de la presión ocular y pérdida inmediata de visión.
Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares, hipertensión, diabetes, raza, edad avanzada y presión intraocular elevada. La presión elevada es el único factor que puede controlarse mediante diagnóstico temprano y tratamiento adecuado.
¿Cómo detectar el glaucoma?
El glaucoma suele pasar desapercibido en sus primeras etapas. Muchas personas no notan cambios hasta que el daño al nervio óptico es significativo. Por eso, se recomienda la medición de la presión ocular durante exámenes rutinarios. En casos avanzados, los pacientes pueden experimentar visión borrosa, dolor ocular, pérdida de la percepción de colores, entre otros síntomas.
Tratamiento y prevención
El tratamiento inicial suele consistir en el uso de gotas oftálmicas. En casos más avanzados, se puede recurrir a tratamiento con láser o cirugía para controlar la presión ocular. La clave para evitar la pérdida de visión es una detección temprana. Los especialistas sugieren realizar exámenes oculares regulares, especialmente si se tienen factores de riesgo o síntomas oculares.





